LA RAZÓN SE DESPLOMA EN PENUMBRA

Desaforadas llamas
Junto a aquellos que no conservan el equilibrio.

El verbo se hizo trampa
Y los bosques han empezado a moverse.

Enfebrecidas bandadas de rencor
En un desván de exabruptos.

Tú notas su odio, yo su dolor.

Sangre a la sangre,
Brotó el musgo sobre el hormigón armado.

De antemano,
Respiremos el azufre de la discordia,
Y de espaldas a la luz
Caigamos en saco roto.

Husmean,
Desoyen,
Espolean.

Distan de lo preciso...,
Sangre a la sangre.

DENTELLADAS

Aquí se asestan las dentelladas más fieras,
No se derrochan sonrisas
Pues las afanosas vigilias
Son
Estruendosos silencios.

El barrizal del elenco de olas
Me dan una execrable bienvenida,
Clausurando mis pestañas.

Los rostros arrebatados, convalecientes,
Están urdiendo tramas.

Los peregrinos trances me tienden
Emboscadas
Y los facinerosos claman
Enjuagando sus madrigueras
Con inéditas carcajadas.

Agónico y enconado,
Pero reinante.

....Y AHORA ME MARCHITO YO

El aleteo de las alas rotas,
Tus abrazos mordisquean los árboles,
Las posturas fisgonean
Siempre en el barro.

Las antorchas honrarán todas las burlas
Y los ardores arden con griterío,
Quiéreme cuando me muera.

Usurpadas nuestras alas en el barro
Y ahora me marchito yo en tu barro,
Arrojado a las llamas,
Acunado en el barro.

Mis párpados temen ser sellados,
Mis párpados sellados en barro,
Mis párpados sueñan ser sellados,
Mis párpados sellados en barro.

“Anegado en un llanto involuntario” *,
nos nutrimos de invisibles monstruos,
mi diván, mi sangre seca,
siempre en el barro.

A bocados apuramos las sombras
Y acaricio tu aldea escondida
Quiéreme cuando me muera.

Matemos las noches de fuego
Y respiración entrecortada.
* Ch. Baudelaire

DONDE EL HORROR SE REVELA EN TROPO

Gesto hosco,
Los escombros deletrean impulsos.

Todo deviene en ruindad
...y cuando pierde, arrebata.

Huellas
Contra la serenidad y los ruidos sordos.

El gemido a trazos gruesos
Sopla a pie juntillas
Y de puño y letra.

No tengo camino,
No necesito vista,
Cuando veía, tropecé.

Solícitas brumas:
Los membretes dan cuenta de un barco de pasaje.

Del subsuelo.

PINCELADAS

Náufrago el camino a desandar,
Ausentes y escarchadas pupilas,
Tiñes de color noche el azar,
Pues cuanto más vacío, más pesa.

Pinceladas,
Campo a través,
Pinceladas.

Prescindamos del color,
Del color, tu color.

Insinuemos noches,
Recóndito el olor,
Hoy ya no vive el sol,
La hierba gris lo oculta todo.

Disfrazado de inmensidad
Y amamantado por el despertar,
Lanzamos flechas al aire y al mar,
Allí viste tus ingles devorar.

Pinceladas,
Camino de...
Pinceladas.

Pinceladas
De regazos maniatados,
Pinceladas,
Mi catarsis, mi condición.

LA VERDAD ES MUY OTRA

Los sexos se hilvanan con descaro,
Y ya no hay vacas sagradas,
No hay tregua...

La verdad es muy otra,
Matémonos como hermanos,
Como ortigas y rosas
En descarnadas y grotescas pendientes.

La verdad es muy otra,
Mi meta es partir:
Como recién nacidos amontonados.

La verdad es muy otra,
Martillo sin clemencia,
Encamíname hacia el seco catarro.

La verdad es muy otra,
Desde lo añejo y rancio
El yunque mata a su paciencia.

Las llanuras salpicadas de mí, la tragedia de ganar.

EXTRAVÍO

En carne propia,
Escuchar absorto,
Y retener las pupilas,

Infrecuentes de mundo.

Caduco,
En cuadras,
Sin túnicas:

Las tremendas respuestas
En las pequeñas preguntas.

Se apiña
Y ventila su ira.

A las tormentas no se les puede contar mentiras...

...porque la sequedad arranca la escritura.
Aquí el aire hiberna
En detalles desordenados.

Excelsa.

Veis fuego en mis pies,
Cenizas en mi entusiasmo.
¿Soy héroe o villano?

EL MÁS NOBLE MATÓ AL DUEÑO

Arañas purgan a sus dioses,
El viento arrastra lenguas al subir,
El parto de los montes fue ladrido
Y yo barro cosas dentro de mí.

Sucumben unos ojos mercenarios,
Un tuerto puja por su vida aquí,
Otros allí tejen su nombre,
Y yo barro cosas dentro de mi
...que no barrí.

Fue el más noble
El que mató al dueño.
Grito que nadie escucha.

El mago ya no hace juegos de manos,
El depredador ya no hace sufrir,
Cada día se suicida el mensajero,
Y yo barro cosas dentro de mí.

Que ande el tiempo y no se caiga.
Pues siempre duele el descubrir,
Que dos y dos a veces es cinco,
Y yo barro cosas dentro de mí
...que no barrí.

INSANA FORMA

Brinda recluido
En jaula de oro.

Incallables ofrendas florales
Y regueros de desatinos.
Emboscada
Pérfida.

No son falsos pánicos.

Inamistosas larvas...

Sin grandes ceremonias en tierra,
Se afana por anudar el acopio.

Derruida,
Algo aqueja a...

...en el asidero
nos afanamos.

EL CUADRO Y SU DOLOR

Vientre de vértigo,
La quietud: perros salvajes,
Los antebrazos
Trenzados, enjaulados.

¡Oh, no! magullado,
No hay zarza que arañe mis labios,

Ese cuadro y su dolor...
Mientras tanto caeré yo.

Ansia de pómulos,
El rumor es siempre esclavo,
Los antebrazos
Son cimientos sombreados.

El viento engendra lodo,
El tiempo engendra lodo.


ENTREABIERTA

Delirantes ortigas
Sostienen su mirada
Ante los nómadas no vivos.

Yo caigo
Y las nubes siguen su camino.

Reductos sin conquistar
Por el albor.
Como escribir en el agua.

Las espigas malmeten
Oriundas de pisoteos.

...decolorando
La podredumbre,
El agua se pone al día.

Se alza inmóvil.

Mutuo sendero,
Escalas horizontales.

AJENO EL HURACÁN

Aquí todos perdemos,
El huracán tiene celos
Y sobre todo cuando rebana.

Un hombre se derrama
Con todo lo que lleva dentro
Y sobre todo cuando rebana.

Y con ademán cansado
El que vuelve cree que
Nada ha cambiado,
Y con los pómulos mojados
El frío rebana.

El huracán, ajeno el huracán.

Aquí todos perdemos
“buscando el oro del tiempo” *,
y sobre todo cuando rebana.

La mirada es morada
Y el suelo ya no es eterno
Y sobre todo cuando rebana.

Huracán.

*Epitafio en la tumba de André Bretón


EN LAS LINDES DE LOS TIEMPOS

En las lindes de los tiempos
Se suicidan ególatras en los tejados
Y sobre las repisas.

Las zanjas hacen escala en la muerte.

Grietas,
Estanques,
Joyas afortunadas.

Se erigen y claman indemnes.

El candelabro no recuerda para revivir el pasado,
Arde para sobrevivir en el futuro.

Historia interna, subhistoria,
La ingravidez se desborda.

Un sinnúmero de ciénagas...


FLORES SANGRANDO

Un abrigo sin nadie dentro,
Hoy aquí filman tu muerte
En la misma piedra
En que un día tropecé.

Olor de una vela quebrada,
Destrozada por versos negros,
Alas quemadas por el sol.

Flores.

Los enfermos ya no contagian,
Rompamos nuestros arados
Con la misma piedra
En que un día tropecé.

Olor de una vela quebrada,
Siembra vientos y peina el suelo,
Mar empedrado por el sol.

Flores.

LA ESCARCHA A DESHORA

Prefiero ser rocío al amanecer
Y luego duro esparto en el mediodía.

Yo arrastro siluetas
Que no necesito
Hacia un precipicio
Empedrado con mi voz.

Como la escarcha a deshora, te amo,
En huecos de dolor solitario, me amo,
Tambores bélicos
Y vientres famélicos.

Ventanales en tu boca,
Ser eternos como el agua,
Si la muerte te atropella,
Nos veremos en tu culpa
Con la violencia de tu bocado.

Sólo una herida.


AYUNA DE PASOS

El decoro y el ajetreo caminan pareados,
Y se yerguen desafiantes los instantes.

Las posturas se pliegan
Y se eriza la allegada caída.

La gélida travesía está ayuna de pasos...

Mediado el camino,
Mediado el olvido,
Mediado mi legado:
La víspera del viento.

Se me agolpan las espinas,
Mi ornamento.

El vendaval alisa el entendimiento.

No diré lo que no es mejor que el silencio...


VOLVAMOS AL ÚTERO

Huecos que logran estremecer
Hasta la más empedrada postura,
Deshabitados tras crecer,
Víctimas de ninguna ternura.

Lúgubre, fatídico, decrépito...
Desoigamos la prudencia,
Alentemos chasquidos,
Éste es mi canto de inocencia,
Inocencia.

Ondúlame en espasmos,
Todo es dulce y enfermo
Y rómpeme en pedazos.

Volvamos al útero
Brotando en cada rincón,
Y si amanezco muerto...

Mis entrañas
En la orilla,
Empantanado,
Ensordecedor.

Y volvamos al útero.

“En mi principio está mi fin” *.
árido es el suelo que prende,
deformado porvenir,
deshojada e inocente.

Estremecidos ropajes,
Amoratada estampida,
Esquina jadeante.

Brindar por la desmesura,
Austero y áspero,
Apelmazada tu cura.

Busquemos el útero
Ataviados de temor,
Las simientes del error,
Volvamos al útero.

T.S. Eliot

ARABESCO

El presto rocío despunta los altares
Remite,
Reniega,
No se aviene,
Apedrea también.

Escaso, sin enmendar,
Nuestra mutua propensión en vano se ciñe.

Y arrasa,
Y jadea,
Pero sustrae,
Pero disipa.

Mástil, legándole la verticalidad a la luna.

El sol arrecia y trenza la hierba,
Indolente, amamantada,
Dulce, irredenta.

Sin apelar al decoro.

LOS AGUIJONES DE LA ENVIDIA CONSTRUYEN MUROS

Enséñame a sangrar,
Testigo que no ves,
Cuando la avispa fue dios,
Todas las flores sangraron.

Enséñame a sembrar,
Desaprende lo aprendido
Y no cures tu enfermedad
Porque yo todavía existo.

Es tan difícil de tragar
Tragarme mi orgullo,
Son los clavos de mis manos,
Esta es la voz del diablo.

Yo no toqué la bomba
Apunto de estallar,
Nunca es tan fiero el león
Ni tan lejana la sombra.

Chinchetas en mi mano,
Tropiezo con mis ruinas
Al decorar mi corazón
Con pensamientos de espinas

Yo vi mi propia luz,
Llamas emanan de mí,
Soy mi propio dios,
Llamas emanan de mí.

Cientos de cristales sobre mí.

EL LOBO ANTE TI

Entiérrame junto a tu sien.

Entiérrame junto a tu sien,
Nada florece alrededor de ti,
Mi arma soy yo mismo,
La soga siempre ahoga,
Principio del fin.
Junto a tu sien.

Abrigarán sus mentes,
Fabricarán cada cual su Frankenstein.
Dame un ataúd y entierra mis sueños.

El lobo aparece ante ti,
Tómale como a un hermano ya
Porque es él el que conoce
El orden de los bosques
En la oscuridad.
Junto a tu sien.

RÚBRICAS

El mar crespo deviene en rectilíneo.
Lejanamente orientales, los intricados cauces
Se tornan en maizales.

Allende los mares.

La coraza ameniza
Aportando su miedo.
Pero el deseo lanza pedruscos
En su apogeo.

Allende los mares.

Las sombras custodian el lienzo,
Su declive alberga fogatas
Porque los huéspedes rebautizan
Las olas.

Allende los mares.

Sin tregua y ávidos por soñar,
Los sedimentos humean rúbricas
De lava.

Allende los mares,
Me erijo en escarmientos.

MIGAJAS SOBRE LOS ESCALONES

Mátame con el silencio de tus gestos
Y arranca los lazos que me atan;
Escalones sucios, peldaños quebrados
Vertidos como lluvia en mi garganta.

La orilla quema cuando un recuerdo escupe,
Malsonante espejo entona mi réquiem
Como cientos de murmullos que maté.

Brechas y migajas,
Fechas y migajas,
Puertas y migajas,
Las cortinas vuelan las migajas.
Brisa y migajas,
Prisa y migajas,
Praderas sin escalones.

Papel un baúl ardiendo....
Mátame con los ecos de una olla de grillos
Que tornan en incesantes rugidos;
Limpias explanadas con árboles torcidos,
Las ramas entran hoy por tu ventana.

TODAS TUS HUIDAS

...Huye....
Mastícame
Y gime en la herida de cristo,
Derrámate
Hacia donde todo arde.

Ya empezó,
Recuerda que nadie lo ha visto,
Es Ragnarok,
Ya es demasiado tarde.

Cubro tus sueños con alquitrán,
Tu grito que no traspasa la luz,
Queda por ver cómo tu ataúd
Salpicará.

...Huye...
Al parpadear
Tú te pierdes media vida,
Las langostas
Infectan todas tus huidas
Todas tus huidas.

ESTIGMAS

Los agoreros traquetean despropósitos
Y se regodean alejados,
Casi ajenos.

Aguerridamente desatienden su falsa fe,
Festejando y engullendo estigmas.

Soy depredador de vueltas de tuerca
Mientras los desvalidos escriben
Sus anales de confusión:

“el dónde”, maltrecho,
“el cuándo”, peregrino,
“el cómo”, demasiado lúcido,
“el porqué”, despiadado.

Las salvajes pasiones son devotas
Del bullicio.
Redimir descalabros ...en apuros.

Rebosando insigne angustia.
Embates del pasado.

EL COLOSO

Los descreídos hacen estragos
Y el apego a los charcos
No merman,
Más bien copan las cosechas
Con perniciosa sutileza.

Sin echarse a perder,
Enconados,
Los frutos chorreantes
Velan por el coloso.

Los alrededores
Empañan la cuantiosa memoria,
Descarnada,
Agregada,
Menguante.

Yo, fecundo,
Tambaleante.

Clamó
y se desató.

MÁSCARAS DE TRAGEDIA

La memoria nunca es ni será
Una gran asesina,
Vimos tus sienes coronar,
Sufrí por tus costillas.

Conseguí tus ojos remendar,
La estatua no tirita,
De mis adentros lloverán...
Estalactitas.

No, no puedes llegar
Al ansiado horizonte,
No, rompe tu cristal,
Ahora descubre tu nombre.

Con máscaras de tragedia...

El azar de los dados dirá:
“todo ángel es terrible” *,
de unos labios un libro saldrá:
el fuego no es tan horrible.

Y sobre cristales al saltar,
El mañana no se rinde,
De mis adentros lloverán...
Toda mi estirpe.
*R.M. Rilke

SALAMANDRAS

La ciudad perfecta boca abajo,
Los fetos son los troncos de leña,
Las costillas se vuelven visibles
Como las monedas en lo que era césped,

Aquí yo magullé mis ojos
Junto al fin,
Junto a ti.

Mandíbulas delante de los labios,
Es la confianza la que mata,
Rostros que aprietan demasiado,
Los gemidos tapan agujeros.

El cristal salpica
Pero las salamandras lo esquivan.

SERPIENTES PARA SIEMPRE

Perdón por morder tus labios,
Perdón por perecer,
Perdón por robar tus pasos,
Perdón por escocer.

Perdón por gritar tu nombre,
Perdón por susurrar,
Perdón ya sé que te encoges,
Perdón por reventar.

Tus ojos de gracia,
Tus ojos : desgracias
Serpientes para siempre,
Siempre hay serpientes para ti
Fuera y dentro del Edén.

Perdón por morder tus ingles,
Perdón por suspirar,
Perdón, ya sé que no finges,
Perdón por masacrar.

Perdón por rasgas tu mente,
Perdón por no sentir,
Perdón, ya sé que no mientes,
Perdón por no existir.

ALIENTO

Lo sórdido y lo hostil enardecen la desgana,
Lo desenfocado es redimido.

Las filigranas caracolean en su ombligo
Y la lengua avanza entre sus muslos.

Su locuaz refugio es tanteado.

...con prontitud se endereza el aliento.

Al ras de esa ternura,
Costura que teje el jardín.

Lindante con halos de cercanía,
La supervivencia del jadeo.

No rechaza,
Se desata
Y no acalla.

ESOS ECOS INSOMNES

Cada arbusto
Con cada sol,
Sombrío, transfigurado.

El fondo del tiempo fermenta
Mas no rehúsa a
Enseñar sus pechos.

El desasosiego irrumpe pertinaz.

La estela sacralizada
Asoma alerta,
Anonadada flota
En estos lares.

Idolatraremos,
Entronizaremos,
Rendiremos homenaje
A los ecos de quién sabe qué malestar.

VENENO

Una cascabel cayó escaleras abajo,
Desposeídos de camino
Los caballos desbocados
Reptan por cinturas
Entre sábanas de seda;
Aquí se desmorona el cielo
Y la luz no coquetea.

En tus venas el veneno,
Ahora no pronuncies un “te quiero”,
Tú morirás por mí
Entre tu paraíso y mi infierno.

Diviso la humareda y
Mis ojos se queman.

Una cascabel cayó escaleras abajo,
El pelo está enredado
Con el azar de los dados;
Hoy me habla el barro,
El barro de mis zapatos,
Son las huellas de la puerta
Que se cuelan con descaro.

Entre tu paraíso y mi infierno.

CIMIENTOS SUFRIENTES

Tibia como la niebla,
Da punzadas sin hilo;
El encrespado pelo cano
Alivia a los gorriones caídos.

Los ingobernables abanicos rotos
Reprochan a
Los andares lentos y
La mirada desvalida.

Éstos son los lugares que siento,
Peinándose.

Vulnerable es el hierro, rejuvenece
En la ciénaga.

El veneno de la mordedura
Busca cobijo
Por exiguos caminos.

Cabalgan las enfermedades
Tierra adentro.

LA CALLE GRITÓ...

Cuervos negros que buscan demonios,
Muéstrate real y sé agredido,
Todas las calles son protagonistas
Y el fingido héroe es escenario.

La calle gritó
“Que para ser de verdad
Tiene que acabar en muerte” *,
En muerte.

Fría estatua que busca remiendos,
Contempló todos sus puentes rotos,
Debes tener miedo de todo esto,
Acantilados llenos de rojo.
* W. Shakespeare

SAUCES

Amenazas sin rostro
Calcinan los emblemas.

Las agrestes montañas
Son verdugos ahora.

Las sendas se parapetan
Cayendo desde el cielo.

Tardía es la hora.

Extinta, postrada y presta a caducar.

Colmado de recuerdos,
Herido de muerte,
La cólera amedrenta.

Las malas artes
Distan de la cortesía
Intencionadamente.

El sauce es arrollado.

EL FUEGO DE PROMETEO

Con la violencia que muerde su ego,
Las bombillas vacías de luz,
El ahorcado siempre está al acecho
Porque la lanza que arrojé eres tú.

Ya no soy más
El castillo de naipes que un día fui
No me puedes matar,
Tú mueres como la luz del candil.

Desde una fosa la luna se oxida
Y ahora la vida es un volcán,
Los perros se disputan la comida
El día en que yo engendré a Satán.

Nunca apartó de la nada su mirada:
Prometeo, róbalo,
Si a veces ves que río es por no llorar:
Prometeo róbalo.


SIN COBIJO

Niego y desemboco
En un mar roto por dentro,
El impuro barco se estrella
Contra las rocas,
Apostaron por la nada.

Ciudades que se hacen y
Se deshacen en dos días.

El maldito se conmueve
Sin marea:

Si te acercas, te devora.

El recio carácter cede
Al alba
Y las sedientas refriegas
Enturbian mi cobijo.

VELAS DEL DESCANSO

Descalzos los pesares
Se adueñan de todas mis calles
Con soplos de fuego,
Y andan entre tus cristales
Anunciando tu elocuente presencia.

Ésta tu presencia.

Prende su cuerpo presente
En caminos tan remotos
Alaridos en la piel,
Lo cotidiano está roto.

Mi catarsis todavía
No es mi intento baldío,
Imperfectas mis orillas,
Todo el tedio y el vacío.

COMO ARENGAS DE TRINCHERA

Acostumbra a contraatacar
Con renovados bríos,
Ignorando el tumulto,
Ahora disipado.

Entre dos fuegos
Se apea de su guarida nómada,
Apuntalando el cielo no sereno
Con biombos.

Seduce y, víctima
De la fatiga,
Asesta jirones en cada pliegue
De su intimidad.

Desenfreno mundano,
Andanzas,
Apasionadas lecturas
Desfilan....

LAS TERMITAS INVENTAN EL FUEGO

Dame un filo lejano
Donde balancearme,
Donde dormir más alto
Y huir a hacia delante.

Nació entre arenas,
Nació entre abismos,
Nació entre siluetas.

El viento derrumba todo
Y las termitas inventan el fuego,
Las muecas viven en la boca
Y morirán si no se escupen.

El niño creció,
Que ya estoy muerto para ti.

Precipitado al cielo,
Ventanas al caer,
Estancias en tus ojos,
El cansancio vence.

Creció entre arenas,
Creció entre abismos,
Creció entre siluetas.

Que ya estoy muerto para ti.

TRAS EL PULSO DEL ERUDITO

El perseguidor finge el incómodo terreno,
A galope,
La ira ocupa su corazón.

Los lugareños se alojan
En las sombras que deambulan oblicuas,
Rendidas a lo inmediato.

Las ascuas y la ausencia
Tienen coartada en la burla
Y la voluntad es encauzada
Ante el desconcierto.

Moldeé chimeneas
En cada estrofa
Y sus aristas quemaron
Verdades en mi carne.

Eruditos desterrados
Calibran su futuro apogeo.

DISFRAZA TU CICATRIZ

Al enjuagar tus entrañas,
Las punzadas son abiertas
Por ruidosas raíces,
La noche ya está despierta.

Pero las nubes riegan,
Las zanjas son empozadas,
Los potros no tropiezan,
Y te rasgas con la maleza.

Tropieza el río y
Disfraza tu cicatriz,
Anudado el viento al fin.

Un charco de culpa,
cuello que se ahogó...

En la tormenta lloras,
En la tormenta tú lloras.

Al aguardar obediente,
Las brasas serán palpadas,
Saliendo de tus poros
La razón es revocada.

Pero la noche suda,
Las ascuas serán tus logros,
Las cenizas abortan,
Todavía has muerto poco.

Hasta que salga el sol,
Hasta que apriete el sol,
Hasta que ahogue el sol.

CRÁTERES

El silbido enmascara la apoteosis,
La perseverancia,
La obstinación
Y el esplendor
Son asesinados por el suelo.

Los tambores en lo profundo
Pasan inadvertidos,
Mientras jirones de nubes
Atrancan las puertas.

Los cerros,
Los islotes,
Los arrabales
Son émulos de las abismales distancias

Y

La montaña nos derrota.


ARCHIPIÉLAGOS
(presentes para Fortuna)

I
¿Hasta dónde, en caso de que salpicara,
alcanzaría la más que mermada Fortuna?
...hasta los mares que arden
donde en la altura viajan los barcos.

Todavía empuña el timón de la vida
en interminables charcos,
todavía se apoya sobre la esfera,
todavía las columnas no dan mortales saltos,
todavía, entre la humedad fría,
no se queman sus cosechas.

Así, yo me encaminaré
durante siete negros días
hacia donde le llevan los pensamientos al monstruo,
con los ojos sin vidade sus arrogantes rostros.

¡Gesto desordenado
y lengua de fuego,lamentos cantados!:
"El prisionero es circo,
el circo son ratas,
las ratas son río,
el río es rito,
el rito son rastros,
los rastros son gritos,
los gritos son restos,
los restos son míos,
lo mío es fiebre,
la fiebre es frío,
el frío... Fortuna"

II
Brumó el primer día;
mandé a por comida
a las recónditas ánimas
y entre elogios y anchos asuntos
ayuné con Edipo,
echaron a volar
y rompieron mis manos
en la isla del olvido.

Los caballos lloran avena
y el granizo son ojos perennes en mi mente.
Esto nos lo mostró el dragón
con una de sus muertes.

Para Fortuna recolectaré presentes:
cinco rosas,una daga, y las velas podridas
de una embarcación quemada.
La pilotaba Kronostras mutilar a su padre,
pálido intérprete de Fortuna.

Cantó a los senos de la lluvia
y cayó como un brillante
una virgen daga que ciega;
ahorcó a sus hijos
con las amplias velas;
en lo espeso los devoró
encomendándose a las cinco rosas tiernas.

III
Perdido, pregunté al azufre del camino,
me dijo, "lo puro es cristal"
pero todos los templos yacen en ruinas,
bebí un río y la noche se derritió,
no todos los tiempos terminan.

Otro barco de extraños
en arenas movedizas;
de pie en el filo del Averno
recordé a la niña del sol.

Ella fue quien derritió el cielo,
ardió, pero todavía desfilan las aves
sin dudar de la nieve,
encaramada en las edades de los mares
me abraza la mirada.

Allí donde se cobijó el frío,
lava agujas en el vino
pero no más allá del alcance
de la sonrisa de su sino:
la alta marea hasta su corazón.

Bebí de sus labios
y las nubes lloraron.
olas......y espuma,
olas......espuma.
Se fue y a su pregunta respondí:
"a entregar presentes a Fortuna."

IV
Partí llevando escrito en mi cara
un abismo de ilegible runas.
La avispa fue un dios
y todas las amapolas sangraron.

Desnudo en Babilonia me encontré
y tragué pequeñas ciudades enteras
buscando tierra firme.
Aquelarres...
llaves oxidadas que no sirven...
dos pugilistas sin pugna...
raíces sobre una mesa...

Subido en escarpadas rocas
imaginé grandes llanuras sin costas.
Disparé a un sol sin adornos
que al caer desoló el mundo
dejándolo ciego y sordo;
pero aún oía las campanas rotas
que cristalizaban tras quien siente.
Esto nos lo mostró el dragón
con otra de sus muertes.

V
Negro el cuarto día;
Inicié besanas en el aire
con bueyes de trapo
y topé con el volcán
que vomitaba columnas;
al caer se hacían añicos.
A la misma pregunta respondí:
"a entregar presentes a Fortuna."

Crecieron cadáveres de la tierra infértil,
cadáveres que yo no planté;
surgieron cuerpos colgados por los pies,
sus largas cabelleras alcanzan ya el suelo.
Los monstruos del mar
acarician los nidos con miedo.

Otro aquelarre y un rey roto
en el marrón hornado,
el fuego refinado
descarrila en el cielo
y se para frente
a las indescifrables runas
de mi frente.

Aquí no hay marineros en casa
desde el mar,
ni cazadores en casa
desde la colina,
todos navegan en su descanso,
desean poseer Nadapara saber Todo.

Los hilos son hojas de parra
y las pestañas son serpientes.
Esto nos lo mostró el dragón
con otra de sus muertes.

VI
Proseguí pensando en cuántos océanos
había asesinado
¿y si acaso aquellos imposibles muebles
me hubieran hablado...?
así me sentiría más cosa;
¿y si se lo hubiese dicho...?

Un laberinto de enredadas raíces.
Pisé los ropajes de una fosa,
el fuego goteaba,
caminé por tus caminos sin prisa
para no precipitarme fuera.

En lo tortuoso... pezuñas y risas,
sacaron mis dudas de mí,
la voz me dijo que cada cual
es el pilar de alguien
y un lazo que nunca se deshilacha,
y se me quebraron las manos en sangre.
olas......y espuma,
olas......espuma.

-"Me llamo Armagedón, por favor toma mi Mano"
contesté "a entregar presentes a Fortuna."
Golpeé el suelo al recolectar
plegarias sin contestar.
¡Yo no robé el fuego sagrado
ni las marañas veniales!

De una botella se derramó
medio mundo a caudales.
Quebrado, mastiqué pensamientos
con tacto en el tacto,
... se anticiparon...

Fuiste la isla más grande
¿qué pasó?
las altas fiebres secaron el sol
y sus simientes.

Esto nos lo mostró el dragón
con otra de sus muertes.
Salí del laberinto que arde.


VII
Nadé río arriba hasta una luna
por un arroyo de sangre hirviendo,
hasta alturas jamás vistas
donde mora Fortuna.

Disímiles pero iguales entre sí
se baten las espadas del pasado
y se fragua una rueda en el fango que bebí.

Abandonados en la indefinición,
la sal y el pan son tirados por bueyes.
-Mátame-
a destiempo languidecen las flores.
-Dispárame-
un pastor derrumba su puerta,
nada en sangre caliente.

Esto nos lo mostró el dragón
Con otra de sus muertes.

VIII
De pie en el séptimo día,
yo, el viajero del tiempo,
mojado y todavía
por uñas rotas eclipsado,
ya diviso al final de un camino
por hogueras delimitado
a quien poseedora iba a ser de mis presentes.

...honda cumbre...

El aguacero obliga
a buscar refugio
al frío de la lumbre.
Tras haber caminado ciego
cien años a través de
impávidos vientos,
renegridos paladares hechos añicos,
negras floresy carcomidos gusanos laberínticos,
yo todavía existo.

Un candil ardía
como si la corriente
hubiese muerto
tras haber vendido
cortinas magulladas
y desenterrado
lo antiguamente sembrado.

Las cenizas mojadas
temen sus propios dientes;
corneados los maestrosde la envidia,
ya no se burlan de las gentes,
gritan despavoridos.

La cojera, impregnada
de viscosa escarcha,
se esparce por el vientre.

...tres truenos entrañan recuerdos:
¡Aquí tienes las cinco rosas,
fruto de resquicios de saliva
para los hombres hechos decarne indemne!

¡Aquí, las velas podridas
del secreto navío agrietado
por oscilantes puertas
que no abren y cierran
para los infames de lugares lejanos!

Y, ...Fortuna, ...¡a sangrar se aprende sangrando!

yo todavía existo,
en archipiélagos.